Mi proceso de sanación comenzó el día que me miré y no me reconocí.
Hasta hace poco creía que mi proceso de sanación había comenzado el día que empecé a sanar mi infancia. Hoy sé que no fue así. En realidad, empezó casi tres años antes, el día que volví a mirarme con conciencia y vi a una persona que no conocía. Ese día entendí que había perdido mi identidad, que estaba viviendo una vida que no era mía, sino la de la persona que era mi pareja en ese momento.
La primera pregunta que apareció fue:
“¿Cómo vuelvo a ser yo y vivir como realmente quiero y me hace feliz, sin dejar a la persona con la que comparto ‘su vida’?”
Con esa pregunta comenzó mi proceso.
Un par de meses después, no recuerdo bien cómo surgió la conversación, mi madre me dijo:
“¿Por qué no haces un ciclo sanitario?”
Ese día miré las opciones que tenía y decidí inscribirme en el FP II de Técnico de Laboratorio Clínico y Biomédico. Después de inscribirme, y cuando ya sabía que realmente iba a hacerlo, se lo conté a quien era mi pareja en ese momento. Su reacción no fue positiva, pero cuando se dio cuenta de que algo había cambiado y de que la decisión estaba tomada, le pareciera bien o no, no tuvo más remedio que aceptarla.
A partir de ahí, las cosas comenzaron a transformarse poco a poco. Empecé a hacer planes propios, aunque seguía viviendo la misma vida. Cada vez se me hacía más pesado. Sentí rechazo hacia las amistades de mi pareja de entonces, y algo dentro de mí ya no encajaba como antes.
Mi cambio empieza en 2019.
Ese fue solo el inicio de un camino hacia mí misma, un camino donde cada pequeño paso me acercaba a la persona que realmente quería ser.

